viernes 6 de julio de 2007

MUJERES DE AYER, HOY Y SIEMPRE

Texto Recomendado durante el mes de Mayo en la página web Letrasyalgomas.
La mujer es uno de los fenómenos más bellos de la tierra, no se puede comparar con nada. La mujer es la obra maestra de Dios. Si tienes miedo de las mujeres, tienes miedo de Dios, tendrás miedo del amor, de la oración, tendrás miedo de todo lo bello, porque la mujer personifica la belleza y la gracia.

Osho

En muchas celebraciones de la mujer se hace gala de todas sus cualidades. Se habla de la fortaleza, la sensibilidad, la ternura, el candor, la dulzura, la comprensión, la tolerancia, la abnegación, la capacidad de sacrificio y la valentía; se dice que las mujeres estamos fuera de la atrocidad, etc. Todo esto es cierto. La mujer se mueve por los sentimientos a la hora de buscar el amor. Busca en el hombre a ese ser que pueda abrazarla y abrazar a sus hijos y que le brinde todo el apoyo que pueda necesitar a pesar de que la fortaleza interna parezca una debilidad.

Según mis reminiscencias, las niñas de mi época, jugábamos con muñecas, y desde esa edad queríamos ser madres y esposas, los balones, las bicicletas, los juegos de corsarios, piratas, motoristas, eran para los niños, sin embargo, interactuábamos con ellos, bajo la mirada de nuestros padres. Generación donde los embarazos quedaron para cuando se alcanzaba un poco de madurez.

En la adolescencia abandonamos nuestras muñecas para pasar al maquillaje, los vestidos, los tacones, las fiestas y nuestros primeros coqueteos. Entonces vinieron nuestras primeras lágrimas y desilusiones. Ya convertidas en mujercitas nos dimos cuenta que nosotras no solamente éramos curvas armoniosas y que en nuestro interior se guardaba todo un tesoro.

Sin embargo y aquí es donde viene la nota triste de mi comentario y tengo que admitirlo: El tipo de mujer malvada, de bruja, de cansonas, mujeres que abandonan sus hijos, que maltratan a los hombres, mujeres malgeniadas, incomprensibles, no solamente existen en las novelas. Existe la mujer que se creyó el cuento de la liberación femenina mal entendido y se convirtió en una figura del libertinaje total. Otras se han dejado dominar por la publicidad, y se convirtieron en mujeres “light” anoréxicas y bulímicas, lo único que importa es la belleza, la moda, el dinero, la “lipo”, senos grandes, figurar a costa de lo que sea. La ética y la moral quedaron en viejos anaqueles rompiendo el esquema de las mujeres de mi época, en el cual los principios estaban basados en el amor, la responsabilidad, la intención de hacer carrera en el espacio que fuera con honestidad, por el de “buscar a un hombre con buenos sentimientos, refiriéndose al carro y a los pesos. En algunas, su instinto maternal es muy superficial o escaso, tienen hijos pero quienes los educan son sus madres, o simplemente los abandonan.

Pero mi nota no se puede quedar solamente aquí. Hay mujeres que sí han entendido cuál es su papel en la sociedad: aquellas que a través de su esfuerzo y lucha se han superado, mujeres cabeza de hogar que han cumplido el papel de madres y padres al mismo tiempo, mujeres abandonadas con hijos, mujeres ejecutivas y cansadas que llegan a cumplir con una doble función en su hogar. Mujeres honestas, inteligentes que se convierten en el empuje para sus esposos e hijos, excelentes hermanas, amigas, etc. Mujeres que tienen el alma llena de sueños, esperanzas y anhelos, que luchan sin descanso, que dan lo mejor de si mismas, respetándose y respetando a los demás. Mujeres orgullosas de sus hormonas, saben que no solamente son curvas, senos y traseros perfectos, que tienen inteligencia para amar y vivir y que a través de sus ojos expresan todo el amor que sale de su alma. Aquellas que ya no se dejan maltratar por los hombres, porque solas son capaces de vivir y han entendido que la sumisión no es amor. Mujeres realmente capacitadas para vivir en sociedad y que hacen que su función en este mundo sea realmente admirable. Estas mujeres como las otras son mujeres de ayer, hoy y siempre.

Ethel Saavedra García

1 comentarios:

mejia dijo...

Bueno, habrá que tomar la parte que nos corresponde a los hombres, quienes a través de nuestras expectativas, exigencias y permisividades fomentamos algunas características en las mujeres. Parece que muchos de nosotros tampoco fomentamos el crecimiento femenino ni intentamos propiciar un desarrollo de la humanidad completa, sin necesariamente dividirnos en bandos de acuerdo a los géneros