viernes 6 de julio de 2007

RELIGIOSIDAD O ESPIRITUALIDAD

Desde que la historia del ser humano se inició y hay que remontarse a los orígenes e historia primitiva del Génesis, dice que “Dios creó el cielo y la tierra y posteriormente la luz y al hombre y todo lo que existe en el universo”. Desde esa época hasta nuestros días, los hombres vivimos en una constante búsqueda de la esencia natural y espiritual, que nos lleva a conceptualizar la idea de Dios para dar explicación a todos los aconteceres de nuestras vidas, y así descubrir nuestro propósito de vida.

Cada vez las iglesias tienen más adeptos, algunas pierden feligreses, mientras otras ganan. El hecho es que a pesar de que siempre el ser humano está en la constante búsqueda de lo divino, cada vez más vemos que el mundo se debate en medio de guerras macros y micros, la descomposición social va de la mano del viento que respiramos. Si hay tantas oportunidades de alcanzar lo que deseamos, si estamos inmersos en el conocimiento que necesitamos, sea su procedencia de cualquier fuente, ¿qué es lo que entonces está ocurriendo? Sólo nos queda dar una simple respuesta: flota en el ambiente unos conceptos religiosos o filosóficos que solamente tocan a los miembros de las comunidades, pero no hay una compenetración mucho más fuerte con ellos; entonces empecemos a puntualizar algunos comportamientos que nos alejan cada día de la paz y tranquilidad.

Existe una especie de guerra del pensamiento humano en lo que se refiere a la concordancia entre lo que se recibe y lo que se da a nivel religioso.

Muchas personas salen de una experiencia religiosa, sin embargo, el mismo patrón de comportamiento posterior a la experiencia, sigue igual. Parece que el conocimiento, queda en el sitio a donde asistieron; otras tratan de llevar los libros sagrados bajo el brazo para enseñar lo que está escrito allí y se sienten dueños del conocimiento que los demás “no tienen”, según ellos. Otros, se vuelven mesiánicos invitando y presionando para que otros accedan a su “conocimiento” porque ahí está el verdadero encuentro con Dios y no en otra parte.

Se llega a catalogar de “ateos” a quienes no están en su comunidad o no comulgan con sus planteamientos y ni siquiera aceptan otras filosofías que no sean las suyas, discriminan y hasta las desprecian, creen que éstas solo representan al pecado y a lo demoníaco, argumentando que hay mucha equivocación como producto de la no aceptación y todo debido a una verdadera ignorancia sobre ellas.

¿Acaso la filosofía de vida riñe con la actuación personal? Y es que si vamos a hablar de las enseñanzas de Jesucristo, tenemos que hablar de amor. ¿Entonces por qué la intolerancia y la falta de respeto con los demás? Hay que dejar que cada uno busque su camino sin presionarlo. Todos los caminos conducen al crecimiento de las personas y por supuesto de lo que cada uno llama espiritualidad, así sean conceptos diferentes entre los hombres.

¿Será que el pensamiento del amor solamente se queda plasmado en la Biblia y en los libros sagrados? La religiosidad que es muy distinta a la espiritualidad, es muy superflua en estos casos, será que entonces: “quien peca y reza empata”. Visto así, es el cumplimiento de unos preceptos inculcados para quedarnos luego en paz, se cumplió con el deber sagrado de encontrarse con Dios, solamente por unos instantes, pero luego, nos olvidamos cuando volvemos al quehacer diario.

Se dice que el desmenuzar toda lectura que conlleve a tener un mayor grado de conciencia espiritual, es un alimento que invita a continuar con la verbalización de los conceptos que se reciben como alimento, sin embargo, no verbalizamos.

La autenticidad del ser humano, va más allá del simple hecho de escuchar y entender, hay que comprender y poner en marcha esa comprensión, y ésta solo se conseguirá cuando se entienda que hay que reeducar primero a la mente, hay que tumbar viejos paradigmas donde la espiritualidad está fuera del ser humano, hay que dejar de pensar que el Dios que necesitamos hay que buscarlo fuera de si y que “conociéndolo, lo entramos al corazón y que sólo de esta forma viviremos mejor”. ¿O será al contrario?

Ethel Saavedra García