miércoles 18 de febrero de 2009

LA PRIMERA NOCHE


Desplazados
Estas letras salen de mi alma dolorida y quiero depositarlas en un corazón sensible, no importa su género, ni su edad.
Ellas se refieren a una de las miserias humanas más terrible como el desplazamiento de seres, que con las manos en la tierra, han logrado germinar frutos para ti, para mí.
Y es que la existencia de mundos paralelos me lleva a no cerrar mis ojos.
No hemos salido corriendo de nuestros hogares con el miedo pegado a nuestras espaldas, no hemos abandonado todo en un solo instante, mientras una bala o una mano se nos pegan del cuello. Esa realidad no es la nuestra. Hemos oído hablar de estar entre dos fuegos, pero no vivimos minuto a minuto, las sombras de la muerte.
Hombres y mujeres con niños corriendo por la selva que se dirigen a un futuro incierto. Van sin rumbo. Siento el miedo y el corazón de ellos con su palpitar fuerte, la respiración no les alcanza y el sudor empapa su cara. Cuentan con poco tiempo, esta huida es sinónimo de garantía para seguir viviendo.
No conocemos esos destinos impredecibles y sin embargo nos quejamos de todo. Dormimos plácidos todas las noches en nuestras camas. Estos actos tan llenos de coraje, no nos han acercado a la muerte. Y decimos que somos infelices…
Y luego una primera noche en una ciudad cualquiera…
Me duele la solución desesperada de las mujeres: la venta de sus cuerpos para sobrevivir y dar de comer a sus hijos, los hombres como esfinges sin saber que hacer. ¿Cómo construirán su vida?, noches con recuerdos incesantes: la pérdida de su tierra, cuántas lágrimas rodarán por sus mejillas con la imagen de sus familias inocentes, asesinadas y abandonadas en la selva.
Mis pensamientos finales: ¡somos tan afortunados!
Etelsaga, marzo, 2008
Este texto fue escrito después de ver la película La primera noche de Luis Alberto Restrepo
El presente texto fue cedido gentilmente al blog: http://www.ddesplazados.blogspot.com/