martes 28 de junio de 2011

¿Tomas chocolate mi amor?

¿TOMAS CHOCOLATE MI AMOR?

Pintura de Vasili Nesterenko

Juanita ya entrada en la madurez se levantaba hacia las 6 de la mañana.

Luego asistía a la misa donde elevaba sus oraciones al cielo, pero no eran escuchadas ni por el mismo diablo, los oídos de Dios se volvían sordos ante la petición de ella. Un día disgustada se cansó de pedir; prefirió llevar otro estilo de vida. No volvió a asistir a la iglesia, solo la miraba a través del gran ventanal que tenía en la cocina. Era una mujer muy pulcra con su ropa, siempre su vestido lo cubría con una gran mantilla de colores (cada día una diferente).

Una vez al mes amasaba el pan para acompañar la taza de chocolate que expedía un exquisito olor. Organizaba la mesa con esmero para luego empezar el ritual acostumbrado: bebía cada sorbo y levantaba la cabeza para mirar al frente y sonreír plenamente, así terminaba con su desayuno.

A Juanita sólo la acompañaba un micifuz color cobrizo y negro que ronroneaba moviendo su cola como señal para pedir unas migas de pan, pero Juanita ensimismada en su actitud diaria no le prestaba atención al gato.

Un día, éste de tanto oírla formular la misma pregunta por fin entendió el lenguaje de ella: ¿Tomas chocolate mi amor?

El gato celoso de la mirada de Juanita decidió poner sus patas sobre la mesa para mirar el intruso que le robaba el amor y la atención de su ama.

Pero éste sólo encontró la imagen de ella a su lado en el gran espejo que tenían al frente... Gato y ama continuaron con la misma tradición a la misma hora durante muchos años. Murió micifuz contento porque el intruso nunca llegó.